Sobre la autora

Influenciada por los cuentos de hadas desde pequeña y soñando con conocer el mundo, comenzó a escribir desde cuarto de primaria. Al principio, la literatura fue un refugio secreto, un pasatiempo que poco a poco se convirtió en una pasión imposible de ocultar.

Se graduó en Psicología y, a mitad de su maestría, la pandemia de 2020 interrumpió su vida por completo: perdió su trabajo, sus estudios y su hogar. Ese giro inesperado la llevó de Nueva York a Texas, donde tomó una decisión que cambiaría su destino: dejar atrás la rutina para seguir sus sueños.

Sus orígenes como escritora

De pequeña siempre soñé despierta, perdiéndome en mundos imaginarios que me protegieron de la realidad en que vivía. Cuando aprendí a escribir, se convirtió en mi refugio y hoy día, en mi pasión. Cuando llega ese momento de la noche, en el que me sumerjo en mundos tan fantásticos, todo lo demás deja de existir.

Su ritual de escritura

Necesito algo para beber, así sea café o una tisana, y mis gatos acostados junto a la ventana no pueden faltar. Si es de noche y todos están durmiendo, aún mejor.

Lo que más disfruta al escribir

Siempre me han fascinado los personajes rotos o malinterpretados. Escribo sobre monstruos porque todos tenemos uno dentro, y sobre amores imposibles porque son los que más nos transforman.

Así nació su primer mundo de fantasía

El libro nació en una noche de invierno, mientras veía la nieve caer. Por eso me encanta ese comienzo del libro, donde tanto Omhet como yo estamos mirando por una ventana colmada de nieve, rodeados de un frío insoportable. Entonces me dieron ganas de escribir de alguien que fuera lo opuesto al héroe clásico que salva a la damisela, a uno que mete la pata constantemente y crea más problemas de los que resuelve. Pero a la vez, uno que ama hasta los huesos y es capaz de transformarse en más que un héroe para salvar a aquello a quien ama. De ahí, el resto es historia y me sorprendí de lo fácil que se me hizo escribirlo.